EL PERDON A LAS ANIMAS

Diana Claudine Flórez Páez

FILBO 2024

Tuve el honor de participar en FILBO 2024 representando al departamento de Casanare con mi novela: El perdón a las ánimas, El pueblo de los condenados (coautoría) y otras publicaciones. 

Allí nos reunimos escritores nativos y adoptados por el departamento, haciendo honor a nuestra cultura a la cual respetamos, amamos y admiramos y exponemos con diversas manifestaciones artísticas en pro de preservarla. 

 

Además de las actividades culturales, artistas invitados nacionales y extranjeros y las salas de programación cultural, FILBO 2024 tuvo en el pabellón seis, el estand de Casanare en el cual se le rindió homenaje a: La vorágine, novela de José Eustasio Rivera, considerada la joya de la literatura relacionada con el territorio, pues desde Orocué el autor, no solo escribió la mayor parte de ella, sino se inspiró en la cultura y tradición llanera. Representada en la literatura, como centro del evento, la cultura casanareña se vivió también en recitales de poesía, cantos de trabajo de llano, música y otras manifestaciones artísticas que llamaron la atención de gente de todas partes del país que nos visitaron.

La vorágine ¿ha vivido cien años de soledad?

Diana Claudine Flórez Páez

Cuando vencí estar sola, estuve lista para la compañía de los demás, sin embargo, no fue fácil separar de mi camino el viaje de la vida de otros y sentir solo el latido de mi corazón. Es algo que la mayoría no soporta; no entienden el aislamiento y lo confunden con el pánico de estar solos y no con la alegría de encontrarse y emprender nuevas y emocionantes aventuras.

El abandono es dañino; ejerce la presión suficiente y es un dolor constante; mata cada día un poco y toma lo que alguna vez fue luz y lo torna oscuridad; ensombrece y se vuelve combustible de pesadillas. ¿Cuál es el límite?

El escenario descrito por José Eustasio Rivera en 1924; alegoría de terror, ruina y usufructo de los recursos naturales; pavores de la colonización, de la usurpación de la selva amazónica, la riña por la vida, la pesquisa violenta de alimentos y bebida parece haber vivido los cien años de soledad que reza el título de la novela más famosa de Colombia y como la vorágine absorbió los personajes, el centenario ha consumido las posteriores generaciones.

¿Qué escribiría Rivera después de cien años? ¿Habría tenido su obra magistral una segunda, tercera y cuarta parte en un contexto diferente al del llano o de la selva en el que, seguramente, continuara denunciando la injusticia social, la explotación de los más vulnerables? Se alzaría su pluma contra la desigualdad, la corrupción y la voracidad de quienes se enriquecen a costa de otros.

No tengo derecho y quizá sea impío imaginarlo untando su pluma de tinta para escribir:

"En el siglo XXI, la vorágine persiste. Los poderosos siguen devorando los recursos naturales y humanos sin piedad. La selva ahora es digital, pero la explotación es igual de feroz. Los caucheros de antaño son los trabajadores precarizados, los indígenas desplazados, los niños sin educación. La codicia del sistema engulle sueños y esperanzas, dejando a su paso desolación y desigualdad. Los ríos de injusticia fluyen sin cesar, arrastrando a los más débiles. Las voces de los oprimidos se pierden en la corriente del olvido. Pero aún queda resistencia. Los Arturo Cova modernos luchan por un mundo más justo, por una selva que no sea masticada por la codicia. Quizás hoy, en mi escritorio virtual, me sumerja en la vorágine digital y denuncie la explotación, la discriminación y la indiferencia. Porque la lucha sigue, y la pluma es mi arma contra la voracidad del tiempo y la injusticia”.

Redes sociales